viernes, 8 de noviembre de 2013

EL PAPEL QUE LES ARRUINO LA VIDA

Linda Blair


 Regan, en El exorcista (1974)



¿Cómo se la arruinó? Entre las supuestas maldiciones que aquejaron al filme de William Friedkin y su reparto, debería figurar el destino de su protagonista. Tras ser nominada al Oscar, la Blair sólo recibía ofertas de papeles de niña abusada, maltratada o problemática, y tras protagonizar la secuela El exorcista II: El hereje (1977) fue arrestada por posesión y venta de drogas. Como ella misma bromea, su carrera "se hundió más rápido que el Titanic", optando desde entonces sólo a producciones de terror de serie B. En 1991, Blair protagonizó Reposeída, una parodia del filme que le dio la fama en la que compartía plató conLeslie Nielsen.



Christopher Reeve



Superman (1978) y sus secuelas



¿Cómo se la arruinó? Llegado al cine de pura chiripa (lo suyo era el teatro), rico por su casa y protegido deKatharine Hepburn, Reeve no sólo sufrió el encasillamiento, sino también su orgullo de actor. Mientras las entregas de Superman iban haciéndose cada vez peores, el neoyorquino rechazó papeles en películas como Arma letal, Atracción fatal y Pretty Woman. Para colmo, cuando Lo que queda del día le devolvió al ojo público, augurando una futura carrera como secundario de lujo, Reeve sufrió el accidente que le dejó tetrapléjico. Falleció en 2004.


Johnny Weissmuller

Tarzán (12 películas entre 1932 y 1948)

¿Cómo se la arruinó? Vale, sabemos que este atletade origen rumano no era actor profesional, sino un campeón olímpico de natación. Así mismo, su fichaje como el rey de la jungla no tuvo nada que ver con su talento dramático, sino con su condición de tío cachas. Pero recordar lo mal que se adaptó al tonteo de Hollywood (cinco matrimonios, cinco), su eterno encasillamiento en los seriales de aventuras selváticas incluso tras quitarse el taparrabos, y su triste vejez (casi se arruina en un negocio de parques temáticos, y acabó en una residencia) nos da bastante pena.


Mark Hamill














Luke Skywalker (La guerra de las galaxias, 1977)


¿Cómo se la arruinó? La leyenda urbana nos pinta a un Hammill absolutamente demenciado por culpa de las drogas y de la falta de oportunidades laborales, creyéndose un caballero Jedi en la vida real. Sea esto verdad o no (y todo apunta a que lo es) el heredero de Darth Vader tuvo una suerte negra en la vida real: por mucho que alternase las entregas de Star Wars con filmes estimables (Correrías de verano, 1978) o magistrales (Uno Rojo: división de choque, 1980), el fin de la saga galáctica significó para él un fulminante regreso al mundo de los telefilmes y el bajo presupuesto. Y todo ello, mientras su compañero (que no amigo) Harrison Ford subía como la espuma... ¿Qué pensará la viperina Carrie Fisher -otra que tal- de esto?


Leonard Nimoy


Spock (Star Trek, en forma de series y películas)

¿Cómo se la arruinó? El caso de Nimoy es a la vez trágico y enternecedor: él, que había sido profesor de arte dramático y que tenía vocación de artista multidisciplinar (actor, escritor, músico...) comenzó odiando tanto al vulcaniano de orejas puntiagudas que tituló su libro de memorias No soy Spock. Después, tras liquidar al personaje en Star Trek II: La ira de Khan, comprendió que desprenderse de esa manera de un rol al que debía tantas alegrías, y que pagaba los réditos de una carrera sin muchas luces, no merecía la pena. De modo que Leonard volvió a vestir el uniforme de la Federación, llegando a dirigir Star Trek IV: Misión salvar la Tierra y titulando el siguiente volúmen de su autobiografía Yo soy Spock. Qué cosas.

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